Él tenía razón en algo, lo mejor era tenerle miedo. No sólo era un vampiro intimidante, sino que además este parecía saber más cosas de mí que yo misma. Recordaba que había dicho jefe de los vampiros... ¿Estaba poniéndome en peligro? Quizás lo mejor sería huir, huir muy lejos.
—Creo que debería irme —murmuré, intentando ocultar mi pánico.
—Quédate —pidió, serio de repente—. Hablo en serio, no te haré nada, criaturita. Solo... quédate.
Ahora se veía torturado, como si tuviera una gran carga en s