—Ven conmigo, no hables si no hace falta y por favor, no dejes que Nate te saque de quicio —imploré, mirándolo fijamente a los ojos.
Nos encontrábamos en la manada, luego de pasar toda la tarde conversando en el despacho de Maggie. Hablar con Elliot de todo y de nada fue algo muy liberador, como si toda mi vida lo fuese necesitado. Liberador, único y mágico. Encajamos desde el primer momento, como si nunca nos hubiésemos separado.
Mi loba estaba feliz, la podía escuchar hacerle algunas pregunta