49° Sospechas confirmadas.
Lia había dejado a Portia con el rubio alto enojado, le pareció graciosa la cara que la muchacha tenía y Lia pensó que era buena idea que aprendiera a lidiar con clientes difíciles, así que salió por el comedor hacia el patio y ahí se encontró con Oliver que se preparaba para ir a los termales.
Lia lo abrazó por detrás y sintió algo duro en medio de su pecho. Así que se volvió y le quitó dos botones de la camisa.
— Aquí no, cariño — le dijo él en broma y Lia le dio un golpecito en el hombro.
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