Sal de mi cabeza.
—Entonces, escuchas una voz dentro de tu cabeza que te incita a que te lastimes —No fue una pregunta, sonó como si lo estuviera confirmando y oyó el suspiro largo que soltó el médico—. Asariel, no ha sido la primera vez que lo haces. Tienes unas cuantas cicatrices. Sin embargo, has ido muy lejos esta vez. Casi pierdes la vida. ¿Querías morir?
Los latidos acrecentaron al oír la pregunta. Su respiración comenzó a elevarse, su pecho subía y bajaba de manera errática, sus pulmones exigieron más air