El sonido húmedo del beso quebraba el silencio.
Algo comenzaba a brotar en su mente. Algo que no supo descifrar. ¿Eran recuerdos? ¿Por qué le resultaba tan atávica esa frase?
—¿Sucede algo? —Negó con un tenue movimiento de cabeza—. ¿Dije algo mal, algo que no debía? —Volvió a negar en silencio... —. Bueno, estuvo exquisito el café. Aquí tienes el dinero y una propina por tu buena atención —comentó el hombre.
No se permitió perder ningún movimiento de Xander.
Lo vio incorporarse del taburete, colocarse un elegante saco negro que combinaba con