El idilio en las montañas había terminado, Dante había corrido por todos lados hasta agotar el mismo hasta lo último de sus energías y dejar a Hades en igualdad de condiciones al correr tras de él, Adriano conducía la camioneta mientras su amado esposo y su demasiado travieso hijo dormían en los asientos traseros, Alice sonreía completamente feliz, desde la mañana anterior en que habían hablado, Hades se notaba mucho mas desahogado, hablar le había servido para sacar un poco todo lo que llevaba