- ¡Hey Wright! - saludaba Adriano desde la otra acera.
Su largo cabello castaño ahora le llegaba ya debajo de sus tornados muslos, su belleza, no se había visto menos opacada por el embarazo, por el contrario, quizás, lucia aun mas radiante que nunca, eran ya dos largos meses los que habían transcurrido desde aquel fatídico día en que Hades había disparado una segunda ocasión a Zeus, nadie supo mas nada de este, era como si se hubiese desvanecido en la nada, como si no hubiese quedado rastro al