– Oigan, será mejor que guarden silencio los dos, mamá y papá aún están durmiendo, los he visto bajar, ya que estamos los tres aquí, denme mis regalos también – dijo la bella Zinerva que ahora era una hermosa jovencita de 11 años, Alice, la había acogido como una hija mas y no hacia diferencia entre ninguno de sus tres hijos, nunca más volvió a saber se su madre, Hildegard había simplemente desaparecido, como si se hubiese desvanecido en la nada y tampoco jamás hizo el esfuerzo de buscarla, aun