Mientras tanto en un exclusivo restaurante del sur de la ciudad, Sebastian Villaseñor y Daniel Alejandro Black, se reunían para comer, la elegancia de los dos hombres vestidos en trajes hechos a medida y costosos relojes en sus muñecas, llamaba la atención del personal y comenzales, ambos extraordinarios e impresionantemente atractivos
— Se te está haciendo costumbre venir a este lugar, Daniel Alejandro, al principio decías que no estaba dentro de tus estándares, que debía mejorar bastante