Una gran boda entre un CEO y un mafioso.
Alessandra había llegado en su coche, se subió sin permitir al mafioso hablar y salió a toda velocidad del estacionamiento.
— ¿Pero que carajos pasó aquí? — Emill se llevó dos dedos al puente de su nariz. Esto no le podía estar pasando, su equipo de seguridad se apresuraron a ir hasta él pero manteniendo distancia. Veían a su jefe bastante molesto.
— ¿Qué hacemos Emill? — Oliver, le preguntó.
— Ahhh... vamos, hay unas cosas que necesito de camino a buscar a mi complicada prometida.
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