Los mafiosos y la belleza.
Ya un poco mejor y de nuevo sentados en la mesa, Alessandra había pedido un postre que se le antojó muchísimo.
— Nena, me sorprende que después de volver el estómago y estar así de pálida estés comiendo este postre, además me has estado evadiendo sobre mi pregunta, ¿Dime si estás enferma de algo? Te advierto que no te voy a llevar a la mansión Black, te voy a llevar al hospital a qué te revisen.
— A decir verdad hace un momento me sentía fatal, últimamente me sucede muy a menudo, dos o tres