En la colorida heladería, Candice, disfrutaba de un delicioso helado, aspiraba profundo y veía como las personas pasaban haciendo lo suyo, por fin era libre de andar por la calle otra vez
— Te gustó el helado por lo que veo
— Si, está riquísimo, aprovecho para darte las gracias por todo lo que tú y tu familia han hecho por mi, buscaré otro empleo, voy a comenzar de nuevo, aunque... temo volver a casa y que esté mi padrastro esperándome
— Si, sobre eso, sé que lo que ese miserable qui