El CEO, sintió que le caía una pesada loza encima, su esposa lo estaba terminando, ahora era ella quien le pedía el divorcio, se lo merecía, si, pero no por eso se sentía menos mal
— Escucha, Adri, sé que tienes razones de peso para pedirme el divorcio, pero no soy culpable de esto último que pasó, prometo que voy a probarte que lo que digo es verdad, es por eso que no voy a aceptar darte el divorcio
— No es justo, ¿Sabes? cuando tú me lo pediste yo sí te lo concedí, firmé y me fuí de t