En la habitación de la villa de Egon, la discusión acalorada seguía. El hombre no podía creer lo que estaba escuchando. Lo estaban avisando de algo que no había hecho.
— ¿Qué dijiste? A ver repitelo que creo que escuché mal. — El hombre se ponía la mano en la oreja simulando querer escuchar mejor.
— !Que si me robaste la virginidad no te vas a salir con la tuya, me vas a responder como hombre!
— Pero ni siquiera te toqué, tu si que te volviste loca, ¿Eh? ¡Tú lo que estás tratando es de