Dariana estaba muy conmovida por las palabras de su esposo, siempre los puso a ellos de primero antes que a la millonaria compañía, Alessandro los amaba muchísimo a ella y a sus hijos.
— Alessandro, eres el mejor esposo que haya podido tener, el mejor padre. — La elegante mujer se quitaba una lágrima del rostro con el dorso de su mano.
— No llores cariño, tú me has hecho muy feliz todos estos años, eres perfecta para mí, siempre lo supe.
— Hmmm... Tus argumentos me han dejado desarmado,