El cálido aliento sobre su piel.
En un coche de lujo llegaba el CEO hasta el bar en dónde se suponía que se encontraba el mafioso. Rápidamente.
Al entrar buscaba con la mirada al hombre que lo tenía perturbado en los últimos días. El lugar era bastante chic. La luz era tenue, se prestaba para pasar desapercibido y hacer una que otra travesura.
Axel Lo pudo ver en una apartada mesa, un poco despeinado y sosteniendo apenas un vaso de whisky. Apresuró sus pasos hasta llegar hasta él.
— !Demonios Oliver, ni siquiera ha ano