El día decisivo había llegado, me encontraba volando a Seattle junto con mi padre y Dayana. Una parte de mí se había quedado en la isla, pero estaba segura que mis pequeños mellizos estarían más que cuidados bajo las manos de mi madre.
Me gustaría decir que siento pena por lo que sucederá con Osvaldo después de esto, sin embargo estoy segura que ese hombre no merece ni una pizca de mis sentimientos. Todo lo que tiene se lo ha ganado robándole a las demás personas, así como él no se ha tentado e