Me había pues acorralado hasta el punto de no tener más opciones.
Suspiré entonces y fui a buscar a Dante, queriendo despedirme de él por última vez.
Con la personalidad de Alejandro, sabía que nunca más tendría la oportunidad de ver a él y a Joselito.
Sin embargo, justo cuando me acerqué, antes de que pudiera decir algo, Dante se me acerco y dijo:
—Cariño, hay algo importante que necesito que hablar contigo, pero prométeme por favor no lo tomaras a mal.
Tragué las palabras que tenía en la boca: