El amanecer fue más demoroso de lo que le hubiese gustado. Y luego de su inusual encuentro, ver a Brahim; quien se aparecía a primeras horas en casa de su hermano, no era más reconfortante. Los Tonali se dirigieron a la tercera planta, al gimnasio privado específicamente y se dedicaron a trabajar su resistencia física golpeando un saco de boxeo. Ciro no estaba tan contento, su prometida seguía indiferente después de la amarga conversación que sostuvieron en el desayuno en Florentín. Eso sin ser