El jardín trasero de la mansión Tonali funcionó como el centro de recibimiento para las docenas de personas que no paraban de llegar. Todos rostros desconocidos par Bethany quien, en un principio, se sintió incómoda, fuera de lugar. Sin embargo, a sabiendas de que era una situación que no cambiaría, decidió acercarse a algunos de los invitados encontrándose con varios que sí la conocían y se mostraron verdaderamente alegres y aliviados con su recuperación. La mayoría con los que cruzó palabras