Ashley
—Te he extrañado muchísimo.
—Yo también te he extrañado mucho —dijo él, observando mi vestido color vino y mis tacones color ceniza.
—Gracias, cariño —respondí sonriendo—. Tú también te ves muy elegante.
Caminamos tomados de la mano hacia la tienda de la escuela, donde compré todas sus golosinas favoritas: galletas con chispas de chocolate, barras de granola y algunos dulces sorpresa.
—¡Mamá, no tenías que hacerlo! —protestó, abriendo mucho los ojos al ver todas las cosas.
—Claro que sí