POV Dalia
El emperador me había invitado a la cacería. En verdad, era un hombre muy gentil. Me recordaba un búfalo de agua, aquella máquina capaz de aplastar cualquier cosa, pero impedida por los cabrestos.
Después de una charla animada con Li Fang, fue persuadido de que un ofrecimiento semejante a una primeriza solo contribuiría a tensar la cuerda de los Siete Pétalos. Y bajo la sombra siempre amenazante de la emperatriz, decidió, o fue obligado, a retroceder.
Sentí lástima por él, lo que era