38. Recuerdos Prohibidos
Amber
Desperté lentamente, mi conciencia flotando entre el sueño y la vigilia. El cuarto estaba sumido en penumbra, salvo por la luz suave de una lámpara que creaba sombras danzantes en las paredes. Mis ojos pesados escanearon el ambiente hasta encontrar la silueta de Leonardo recortada contra la ventana. Observaba la ciudad nocturna, las manos en los bolsillos, los hombros tensos bajo la tela fina de la camisa.
Intenté moverme, pero cada músculo de mi cuerpo protestó. El movimiento hizo crujir