339. Esperanza
Leonardo
El hospital ya no me parecía tan frío como antes. Después de tres semanas, me había acostumbrado al sonido de las máquinas, al olor a alcohol y a la sensación asfixiante de estar siempre esperando. Aun así, cada paso que daba en dirección a la habitación de Amber hacía que el corazón me pesara en el pecho.
Acababa de visitar a las niñas. Francesca y Sophie se volvían más fuertes cada día, luchando como pequeñas guerreras. Pero Amber…
Ella todavía no había vuelto conmigo.
Entré en la ha