318. Ruptura y verdades ocultas
Leonardo
El silencio de la casa parecía anunciar la tormenta que estaba por desatarse. Yo estaba allí, sentado en el sofá de la sala, con las manos entrelazadas y los codos apoyados en las rodillas, esperando. El aire a mi alrededor era denso, cargado de frustración, rabia y algo más… algo que todavía no quería nombrar.
Cuando la puerta se abrió y Amber entró, el pecho se me cerró. Tenía el rostro pálido, los ojos hinchados, los hombros tensos como si cargara el peso del mundo. Y aunque una par