299. Entre la duda y el deseo
Gabriela
El mundo a mi alrededor parecía haberse desvanecido. Todo lo que existía era la forma en que los ojos de Magnus me mantenían atrapada en el lugar, como si me desafiara a recordar lo que una vez fue nuestro. Su mirada, la manera en que su cuerpo parecía intentar reconocerme, como si se aferrara a algo invisible, pero profundamente familiar…
Y entonces, me incliné.
Quería sentirlo de nuevo. De verdad.
Pero antes de que nuestros labios se tocaran, la puerta de la habitación se abrió.
“Mag