278. ¡No!
Amber
El reloj de la pared marcaba un tic-tac constante, un sonido que debería ser inofensivo, pero que en ese momento era como una cuchilla desgarrando mi paciencia. Leonardo llevaba demasiado tiempo ahí dentro.
Mis dedos se aferraban al borde de la mesa, la mirada fija en el monitor que mostraba la señal de su rastreador. Seguía en el mismo lugar. Ningún movimiento. Ningún intento de salida. Seguía cerca de esa loca.
Debería haber salido hacía veinte minutos.
"Esto ya pasó de la raya." Mi voz