279. Hospital
Leonardo
El primer sentido que regresó fue el oído.
No el tacto, ni la vista. Solo el sonido.
Al principio era un zumbido lejano, una estática baja que me envolvía como un peso invisible. Pero, a medida que mi mente emergía del letargo, las voces empezaron a distinguirse.
Voces conocidas.
"¿Cuánto tiempo va a seguir así?"
Amber.
Su tono era débil, quebrado. Nunca la había oído hablar de ese modo. Sonaba destruida.
"El médico dijo que depende. La droga que le administraron no era común, puede ta