271. Aquel coche negro
Gabriela
El viento frío de Missoula me acariciaba el rostro mientras caminaba por la acera llena de gente. El aroma del café recién hecho mezclado con el del pan recién salido del horno flotaba en el aire, una invitación a olvidar, aunque solo fuera por unos minutos, la inquietud que me acompañaba desde hacía días.
Pero no podía ignorarla.
Desde que regresé a casa, sentía algo distinto.
Una presencia.
Cada vez que salía, un coche negro parecía surgir de la nada: aparcado al otro lado de la call