260. Decisión
Amber
Leonardo se sentó en el borde de la cama y soltó un suspiro largo, pasándose las manos por el rostro. Tenía los hombros tensos, como si el peso del día entero lo estuviera aplastando sin piedad. El silencio entre nosotros se estiró, denso, cargado de todo lo que aún no había sido dicho.
"¿Vas a decirme por qué no me contaste de inmediato lo que pasó, o piensas seguir ocultándome las cosas cada vez que algo se te va de las manos?", pregunté. Mi voz salió firme, pero sin agresividad. No que