261. Peón en el tablero
Peter
El mundo era una mierda.
La cabeza me latía, la mandíbula me dolía por el golpe que me habían dado y todavía tenía el sabor metálico de la sangre en la boca. El bastardo que me había sacado de prisión parecía disfrutar tratándome como si fuera basura.
Pero yo no era basura.
Yo era Peter Calton.
Y si creía que podía moverme de un lado a otro como a un simple peón, estaba muy equivocado.
El coche avanzaba por una carretera oscura, sin señales, sin referencias. Intentaba averiguar adónde dem