257. Ausencia
Amber
Pasé todo el día sintiéndome invisible para Leonardo. Desde el momento en que llegamos, se encerró en el despacho, hablando por teléfono, dando órdenes, ignorando por completo a todos a su alrededor. Yo entendía que cargaba con un peso enorme, que hacía todo aquello para protegernos. Pero entenderlo no hacía que la situación doliera menos.
Por más que me repitiera que era por el bien de la familia, no lograba sacudirme la sensación de estar siendo dejada de lado. Éramos un equipo. Y ahora