224. Salida magistral
Peter
El silencio en mi despacho era asfixiante, pero no de esa forma calma y reconfortante. Era el tipo de silencio que amplifica los pensamientos oscuros, que saca a la superficie los fallos y errores que uno preferiría enterrar. Sentado frente a mi escritorio, miraba la pantalla del ordenador con una frustración creciente.
Lo que antes era un flujo constante de dinero entrando y saliendo de cuentas cuidadosamente manipuladas ahora estaba muerto. Cada intento de acceder a los sistemas que yo