223. Un pasado que sigue presente
Leonardo
El despacho en Aspen era una mezcla de funcionalidad y lujo, un refugio que usábamos para reuniones importantes o para momentos como este, cuando necesitábamos ordenar las ideas. Las estanterías de madera oscura estaban llenas de libros y objetos cuidadosamente elegidos, pero mi mirada se había quedado clavada en el decantador de cristal sobre la mesa.
Serví dos vasos de whisky, observando cómo el líquido dorado resbalaba por el vidrio, y le tendí uno a Magnus, que estaba de pie junto