161. Cámaras de seguridad
Leonardo
La mañana empezó con el peso de otra crisis sobre los hombros. Estaba cansado. No solo físicamente, sino mentalmente. Cada vez que parecía que Amber y yo estábamos a punto de encontrar un poco de paz, algo surgía para arrastrarnos de vuelta al caos. Pero hoy estaba decidido a ponerle fin a todo eso.
En cuanto Amber y yo llegamos a mi despacho en la MGroup, intenté ordenar mis pensamientos. Ella estaba concentrada y en silencio, una combinación tan tranquilizadora como inquietante. Cerré la puerta tras nosotros, respiré hondo y me giré hacia ella.
“Siéntate”, le dije, señalando mi escritorio. “Sigue buscando pistas en el sistema. A ver si detectas alguna anomalía o algún rastro que hayan dejado.”
Amber asintió sin decir palabra; sus ojos ya estaban fijos en el monitor antes de que terminara la frase. Resultaba fascinante verla así, tan absorta, pero la situación no permitía distracciones.
“Haré lo posible. Los recuerdos se me mezclan en la cabeza, pero voy a hacer todo para en