15. Rendición de cuentas
Leonardo
Me dejé caer en la silla, pasándome las manos por el rostro cansado. Ella nunca había suplicado antes. Nunca.
"¿Todavía te afecta, verdad?" comentó Magnus, observando mi reacción.
"Para bien o para mal." Murmuré, aún mirando la pantalla. "Ella es mi perdición."
"¿Y qué planeas hacer?" Se acercó, leyendo el mensaje otra vez por encima de mi hombro. "Gold Bear... 7:30..."
"Voy a buscarla." Me levanté, ya comenzando a planear. "A ella y a los niños."
"Jefe, eso es imprudente. No podemos s