145. Celos
Leonardo
Aún intentábamos entender por qué Nadia estaba actuando de esa manera. Miré a Amber, que parecía seguir atrapada en los pensamientos sobre lo que acababa de escuchar, y extendí la mano hacia ella.
"Ven aquí", murmuré, atrayéndola con suavidad hacia mis brazos.
No dudó. Y cuando la tuve tan cerca, no pude evitar sonreír. "¿Sabes que me gustó verte celosa?", confesé con una risa baja. "Mi pelirroja explosiva está regresando poco a poco".
Ella rió contra mi pecho, con ese sonido ligero y