144. Sospecha
Amber
Caminar por la empresa era una experiencia casi irreal. Cada pasillo, cada sala, parecía guardar un fragmento de memoria al que mi mente todavía se resistía a acceder. Resultaba extraño y familiar al mismo tiempo, como volver a la casa de la infancia después de muchos años lejos. Algunas personas me saludaban con sonrisas correctas; otras, con una calidez que sugería que nos conocíamos bien. Respondía a todos los gestos, tratando de disimular el creciente malestar.
Pasaba frente a una oficina cuando la puerta se abrió de repente y Nadia salió. Su rostro se iluminó con una sorpresa que rozaba lo teatral.
"¡Amber! No sabía que estabas por aquí." Se acercó con una sonrisa que no llegaba a los ojos. "Buenos días. ¿Necesitas algo?"
Dudé un instante, pero forcé una sonrisa educada. "No, solo estoy volviendo a familiarizarme con el lugar."
"Ah, claro", respondió, inclinando ligeramente la cabeza. "Me encantaría enseñártelo todo, si quieres."
"Gracias, pero prefiero hacerlo sola." Mi vo