Tori se adentró en el bosque y vi pasar los árboles en silencio. Condujimos unos diez minutos hacia el bosque hasta que divisamos otro camino pavimentado.
Dejé que mis dedos subieran a mi mejilla, haciendo una mueca por el dolor que irradiaba mi rostro. Frank nunca me había golpeado en la cara antes, y me pregunté cuánto tiempo pasaría hasta que mi cara comenzara a hincharse y a amoratarse. Ojalá pudiera esperar hasta que llegara sano y salvo a casa. No me molesté en hacerle saber a Melissa dón