Un año después.
Miré el viejo artículo que había guardado, riéndome por ver mi nombre en texto en negrita. No estaba segura de poder acostumbrarme a que todos los hombres lobos del mundo supieran mi nombre.
Debajo del titular había una foto mía y de los gemelos, con mis ojos de colores extraños brillantes y vibrantes. Estaba radiante de felicidad mientras me encontraba entre los gemelos, como si una luz se hubiera encendido en lo más profundo de mi ser. Kade estaba de pie detrás de mí, con sus