La rabia de Kade se apoderó de él, calentando su sangre hasta que hirvió mientras corría por todo su cuerpo. La violenta emoción se apoderó de él por completo, dándole a su fuerza incrementada una sensación salvaje.
La cabeza de Alec era una historia diferente, el mismo libro pero en otro formato. Podía ver y respirar a través de su rabia, usándola para impulsar no a sí mismo, sino a sus pensamientos hacia adelante. Estrategias y planes revoloteaban por su cabeza, desorientando y a toda veloci