72. He deseado tanto tenerte así.
Sus manos se movían impacientes y torpes, explorando el cuerpo de Darius, del hombre a quien se entregaría, deseando sentirlo dentro.
— Bésame…
Le pidió al sentir el roce de sus sexos, sus besos eran lo único que hacía que los nervios de la joven desaparecieran, lo único que parecía calmarla y hacerla olvidar cualquier miedo o duda que tuviera entregándose a lo que sentía. Alzó las caderas por un momento, haciendo posible que la dureza que parecía impaciente por penetrarla encontrara el camino