La tensión en el aire era insoportable. Tras el breve reconocimiento inicial, Adriano y Ramiro se apartaron un poco de la estación para discutir un plan concreto. Sabían que no tenían mucho tiempo. Francesco estaba cerca, y la posibilidad de que fuera vendido en una red de tráfico de niños era una realidad que los desgarraba por dentro. Gianina se mantenía cerca, con los ojos llenos de miedo, pero también con una determinación que no podía ignorarse.
—No podemos esperar más —dijo Ramiro, ajustá