—No puede ser… —gimió, casi sin aire—. Sarah era… ella era mi amiga, ¡mi mejor amiga!
Adriano la miró con extremo dolor. Sabía que lo que tenía para decirle eran palabras filosas, pero no podía evitarlo, ella tenía que saberlo.
—Sarah nunca fue tu amiga, Gianina —repuso con amargura—. Fingió serlo para manipularte. Antonio, Sarah y Alessio estaban detrás de todo. Alessio, con sus contactos en la clínica, se aseguró de que el procedimiento fuera manipulado para que quedaras embarazada de mí. Así