Me despedí de Jossie el día jueves por la tarde, con mucho cariño y muy agradecido, puesto qué, mis padres llegarían el sábado para buscarme y no la vería hasta que volviera de mis vacaciones.
No había pasado un par de horas desde que Jossie se fue, cuando la soledad me comenzó a golpear.
Comenzaba a anochecer, veía una película de acción y afuera llovía a cántaros. Me llegó un mensaje.
— ¿Qué tal todo? ¿Cómo sigues?. — Anabel.
— ¡Hey, Bel! Aquí, triste y solo. — No crean que nuestros mensajes