Capítulo 32 - Perdida

“¿De qué chico estás hablando?” George le preguntó a Ted nuevamente.

Era el ser más insensible que había conocido. Lástima que fui tan desafortunada de casarme con él.

“George, por favor ayúdame a subir a la habitación.” Exageré mis gemidos y jadeos para provocar lástima. Pero eso pareció tener poco efecto en él.

“¿Qué chico, Ted?” George siguió insistiendo.

“Vamos, papá. ¿No vas a ayudar a mamá?”

Fue en ese momento que finalmente accedió a ayudar.

Me cargó hasta adentro, pero no sin tratarme c
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