"Vamos, George. Solo está bromeando contigo. Es la primera vez que lo conozco. Supongo que debió escucharme reunirme con una de mis viejas amigas. Prácticamente gritó mi nombre cien veces.” Forcé una risa, lanzándole a Theo una mirada de advertencia de reojo.“Oh. Ya me lo imaginaba,” reflexionó George, asintiendo con genuina comprensión.Estaba a punto de respirar hondo y marcharme cuando mi hijo, Ted, de repente saltó a mi lado.“Mamá, ¿dónde has estado? Necesito que vengas a saludar a mis nuevos amigos de la escuela de los que te hablé.”Por el rabillo del ojo, noté la forma en que Theo pasó la mirada por Ted. Sin duda ambos tenían similitudes sorprendentes, si alguien se tomaba la molestia de observar con atención. La misma nariz. El mismo color de cabello.“Este es mi chico, Ted,” dijo George con orgullo a Theo, señalándolo. “Ted, ven a saludar primero al amigo de papá.”“Hola,” murmuró Ted mientras Theo extendía la mano para estrechársela.“Qué buen muchacho eres. Creo que nos p
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