31 de Noviembre de 1815, Londres
Al levantarse de su cama el día siguiente se sentía un poco somnolienta, no había podido dormir plácidamente durante la noche ya que su mente estaba llena de todas las cosas que debía hacer y tenía muy presente que su vida cambiaría una vez más, de nuevo su futuro era incierto y tenía puestas sus esperanzas en la conversación que se llevaría a cabo al día siguiente entre su prima y la Marquesa de Wrightwood. A la hora del desayuno se estaba dormitando, acto que