Salió disparada de la escena como alma que lleva el diablo, se cercioró de que nadie la siguiera y desapareció por uno de los senderos menos transitados, ya que solía estar lleno de barro cada vez que llovía. Su atuendo estaba hecho un desastre, sus botines se llenaron de barro en el camino, el sombrero de paja no tenía remedio y la pelliza pesaba demasiado sobre sus hombros, pero tenía el vestido pegado al cuerpo y por ende, no se la podía quitar o su moralidad se pondría en duda. Llegó a una