19 de Julio de 1815, Londres.
Desde el momento en el que Benedict le había entregado el sobre cerrado en sus manos, todo el asunto le causaba a James una sensación muy extraña, mas cuando abrió la misiva y comenzó a leer el contenido en su interior, palabra por palabra, un escalofrío le recorrió el cuerpo, tensó su columna vertebral en toda su longitud por la impresión que le causaba cada frase, la saliva dentro de su boca la notaba más densa y difícil de tragar, unas pocas gotas de sudor frío